Publicado: 12 de Febrero de 2014

La mayoría de vecinos en comunidades hemos escuchado que son los estatutos de la comunidad, los que rigen las normas internas de la comunidad. Pero la verdad es que no es así.

Los estatutos son normas que al momento de la escrituración de la obra nueva  redacta el promotor y que normalmente no contienen otras normas distintas al reparto de los gastos ordinarios, o de alguna que otra exención a los mismos, por algún departamento de la finca.

Pero modificar los estatutos después de su inscripción inicial en el Registro de la Propiedad, para que las normas de convivencia que se acuerden con posterioridad tengan rango de Ley para la comunidad de propietarios  supone unos gastos enormes de escrituración y sobre todo de aranceles del Registro de la Propiedad, que por pequeña que sea la finca pueden ascender como mínimo a los 1500 euros.

Por tanto la vía más efectiva de modificación de los estatutos, además de suponer la unanimidad para la adopción del acuerdo, supone unos gastos grandes que pueden ser eliminados, mediante la redacción de unas normas de convivencia, que precisan para su adopción mayoría simple y que pudieran incluso establecer un capítulo de sanciones ; además de la apertura de acciones judiciales para la privación del uso de la vivienda al ocupante propietario que incumple las mismas.